Se sienta en la mesa y espera. Pasa un cuarto de hora sin decir una
palabra, sin moverse mucho. Su mirada flota sobre un hilo de agua y cae
dentro de la alcantarilla.
"Un café. Negro, sin azúcar", pide cuando se percata que la camarera tiene rato mirándolo. Saca el periódico y lee un artículo.
"Yo
sabía que George vivió tanto porque tenía esperanza", pensó. Y sacó
conclusiones sobre el mundo. Conclusiones de esas que sólo saca cuando
está solo, de las que no le cuenta a nadie. O casi a nadie. "La gente
odia a la gente que tiene teorías sobre la gente", recordó.
Se
tomó el café apresuradamente. Salió a la calle y encendió un cigarro.
Una vez en el parque, se sentó en una banca. Hacía frío, mucho frío
desde hacía una semana. "Nunca estuvo solo. Solamente en otra isla", concluyó.
En realidad es el cuento corto más largo que he visto. Espero algún día termine y si se puede que termine bien.
Wednesday, November 21, 2012
Saturday, September 29, 2012
Conversaciones de un verano endulcorado
-Está muy tierno.
-Tierno es un chayote.
-Diantres. Bueno, dulce entonces.
-¿Dulce como empalagoso?
-No, dulce como osito de galleta.
-No las conozco.
-¿No conoces las galletas de osito? Son muy ricas.
-No, pero conozco las gomitas de oso.
-Son ricas también, pero me gustan los ositos de galleta.
-Yo prefiero las de goma, son más ácidas. Me gusta más la vida ácida, nena, no tanto la dulce vida.
-Raro.
-Es parte del encanto -él admitió con la sonrisa que a ella le causaba una indescriptible mezcla de miedo, desconfianza y ternura.
-Tierno es un chayote.
-Diantres. Bueno, dulce entonces.
-¿Dulce como empalagoso?
-No, dulce como osito de galleta.
-No las conozco.
-¿No conoces las galletas de osito? Son muy ricas.
-No, pero conozco las gomitas de oso.
-Son ricas también, pero me gustan los ositos de galleta.
-Yo prefiero las de goma, son más ácidas. Me gusta más la vida ácida, nena, no tanto la dulce vida.
-Raro.
-Es parte del encanto -él admitió con la sonrisa que a ella le causaba una indescriptible mezcla de miedo, desconfianza y ternura.
Saturday, August 25, 2012
Disparejas urbanas
"...y mientras a mí me daba por actuar, ella creía ver unicornios caminando por la ciudad".
XXIX
Desde niño, siempre quise decir algo similar a esto. Las disculpas del caso, sobre todo, a Bécquer.
Sobre la mesa, el libro.
Sobre su mirada, la mía.
Es posible que hace un tiempo, cuando niño,
algo similar a esto yo leía.
Se acabó la fiesta,
la noche nos tomó por sorpresa
y en el silencio sólo escuchó
el silbato de la policía.
Ambos, escapando del libro,
al mismo tiempo quisimos realizar el sueño
que se piensa y no se realiza.
Nos arrojamos flores y el anhelado abrazo
incendiando los labios y las cómplices sonrisas...
..........................................
Una crítica marxista el libro,
sobre Feuerbach discutía.
Nos miramos lentamente
y le dije pensativo:
¿Comprendes ya que no se trata de entenderlo,
sino de transformar el mundo cada día?
"Y ella respondió encendida:
-¡Ya lo comprendo!"
Tuesday, July 31, 2012
Polaroid
Se persiguieron por toda la habitación. Cansados ya por las cosquillas, se miraron cada uno en su extremo de la almohada.
-¿Me odiarás mañana?
-Posiblemente, pero con placentero odio.
-Bien, pero no me odiarás tanto como yo a vos.
Dicho esto, se durmieron otra vez.
-¿Me odiarás mañana?
-Posiblemente, pero con placentero odio.
-Bien, pero no me odiarás tanto como yo a vos.
Dicho esto, se durmieron otra vez.
Monday, July 30, 2012
No todo fue naufragar...
-Algo haremos, amor.
Con cierta violencia, derivada de la desesperación, me miró de frente. En sus ojos se reflejaba la angustia de las películas que no pudimos ver juntos.
-¿Cómo qué? - más que pregunta, pareció una súplica por la esperanza perdida.
- No lo sé... - Conocí entonces que no tengo todas las respuestas, que quizá nunca he tenido ninguna.
Con cierta violencia, derivada de la desesperación, me miró de frente. En sus ojos se reflejaba la angustia de las películas que no pudimos ver juntos.
-¿Cómo qué? - más que pregunta, pareció una súplica por la esperanza perdida.
- No lo sé... - Conocí entonces que no tengo todas las respuestas, que quizá nunca he tenido ninguna.
Saturday, July 21, 2012
2/22
Cuando el último sorbo gira en el vaso, cuando la última bocanada resbala de su lengua, él se pregunta: ¿Dónde están los malditos silencios que valen la pena?
Sunday, July 08, 2012
Una tarde cualquiera
-Decíme si es cierto el rumor que me llegó anoche: Que escondés el tabaco detrás del espejo y ahora comés gomitas de alquitrán.
Contáme, si tienen razón los que dicen que ahora vestís a la moda inglesa, y que ya no soñás con detener los relojes.
Sólo curiosidad -siempre fui un tipo curioso, lo sabés- ¿Es verdad que ya no gustás de los cuentos sobre tierras olvidadas y fantasmas que recorren los caminos de barro, que ahora preferís las tremendas historias del pop psicodélico?
Del otro lado del parque, la chica de azul -que caminaba de frente hacia él- parecía descifrar sus pensamientos; porque cuando estuvo lo suficientemente cerca, de una bofetada lo mandó al carajo.
Contáme, si tienen razón los que dicen que ahora vestís a la moda inglesa, y que ya no soñás con detener los relojes.
Sólo curiosidad -siempre fui un tipo curioso, lo sabés- ¿Es verdad que ya no gustás de los cuentos sobre tierras olvidadas y fantasmas que recorren los caminos de barro, que ahora preferís las tremendas historias del pop psicodélico?
Del otro lado del parque, la chica de azul -que caminaba de frente hacia él- parecía descifrar sus pensamientos; porque cuando estuvo lo suficientemente cerca, de una bofetada lo mandó al carajo.
Tuesday, July 03, 2012
Giros III
-Te lo juro. Hay años en los que se alinean la luna, venus, el sol y alguna estrella de la Argentina.
Encendí un cigarro en el patio de mi casa, para pensar tranquilamente sobre los misterios que pueden esconder las lechugas en la noche...
Sunday, July 01, 2012
Giros II
Así dormirá el sueño eterno, plácido y cálidamente-frío-de-los-difuntos. Mientras tanto, los perros sin dueño, al acecho de un hogar, buscarán el hueso sin piel para saciar la nostalgia.
En el centro del cielo, nacerá la estrella y finalmente –“por fin”, celebrarán los erudictos de las vocales- el mundo detendrá el suspiro para sonreír de placer.
Del otro lado de la calle, brincarán tres pequeñas ranas y su algarabía trascenderá las fronteras, y en medio de la lluvia del sur, tendremos el permiso –amor- de viajar sin tener que mostrar nuestros pasaportes.
Giros I
-¿Saben una cosa? -Preguntó Gustavo antes de lanzarse al abismo- Estoy harto de escuchar el himno de los iracundos en mi cabeza.
Esa noche brindamos por su ausencia, y su bienestar.
Sunday, May 06, 2012
Políticamente incorrecto
¡Qué sé yo que voy a hacer!- le dije -Sólo quiero dejar pasar las horas. Nada más. Porque no se me ocurre qué más hacer...
Sonrió. Ella siempre sonríe cuando no sabe qué decir. O cuando sabe muy bien lo debe decir y no quiere hacerlo, porque prefiere que yo lo descubra por mí mismo. Es un juego un tanto cruel, porque prefiere que yo mismo descubra las respuestas que ella conoce de antemano, pero prefiere dejar que me quiebre la cabeza cuando me niego a ver lo obvio.
¿Y entonces? - le pregunto de nuevo- ¿Qué pensás?
Silencio, otra vez. Doy un sorbo a mi café, que ya se ha enfriado. Me pierdo mirando la gente que huye de la lluvia, y la calle queda vacía. Sólo uno o dos señores de traje, con sus paraguas negros se atreven a cruzar el río en el que se ha convertido la avenida. Entonces (me) respondo:
Puede que todo sea lo que sea que tenga que ser. La verdad no importa, me quedo con el derecho a soñar; sí, a soñar incluso con todos los riesgos que conlleva una acción tan subversiva. Y si al final declaran soñar como una actitud "políticamente incorrecta", me levantaré sonriente y asumiré que soy el más culpable de todos.
La lluvia se ha ido, y de vuelta quedo yo sólo, frente a la taza de café frío, empapado, como un extraño ante los transeúntes, pero con una alegre ansiedad que no me cabe en el pecho.
Thursday, March 29, 2012
El timbre del número seis
Llegarás un día a pensar que es buena idea visitarme, pensarás que hace tiempo no sabés nada de mi vida y que como amigos, tenés cierta responsabilidad por invitarme a un café o a una cerveza. "Total, pasamos buenos ratos que se pueden recordar con afecto", te dirás.
Y vendrás a esta casa, con unas latas en la mano tocarás al timbre del número seis. Ansiosa, indecisa, la espera se te hará una vida. De la puerta abierta saldrá un chica pequeña, de simpáticos anteojos, un poco castaña. La mirarás desconcertada y ella a vos, y no sabrás que decirle.
Ella te preguntará tímidamente en qué te puede ayudar, con esta pregunta te sacará de tus pensamientos que te habían hecho olvidar que todavía estás frente al portón del edificio.
"Descuida, me he equivocado de calle", le dirás con una sonrisa nerviosa. Le darás las gracias, te disculparás de nuevo y te irás sin entender bien, si esa ansiedad en el estómago es porque me crees feliz o porque te niegas a pensar que eso no te lo esperabas saber.
La chica de los lentes volverá a su apartamento, sonriente y extrañada también, retomará sus libros de química y en pocos minutos dejará de pensar en la cara tan extraña que pusiste.
Mientras tanto yo estaré sentado en mi colchón al ras del suelo, entre sábanas que algún día te dieron calor; pensado que tal vez una tarde me llegarás a buscar, y no me encontrarás. Estaré en esa esquina prestada de una sala o de un garaje, pensando que si llegas a tocar el timbre y te vas sin preguntar más, nunca sabrás que no conozco a la chica castaña y pequeña de los lentes raros, y que hace mucho tiempo me desalojaron de lo que un día fue nuestra casa por falta de pago.
Y vendrás a esta casa, con unas latas en la mano tocarás al timbre del número seis. Ansiosa, indecisa, la espera se te hará una vida. De la puerta abierta saldrá un chica pequeña, de simpáticos anteojos, un poco castaña. La mirarás desconcertada y ella a vos, y no sabrás que decirle.
Ella te preguntará tímidamente en qué te puede ayudar, con esta pregunta te sacará de tus pensamientos que te habían hecho olvidar que todavía estás frente al portón del edificio.
"Descuida, me he equivocado de calle", le dirás con una sonrisa nerviosa. Le darás las gracias, te disculparás de nuevo y te irás sin entender bien, si esa ansiedad en el estómago es porque me crees feliz o porque te niegas a pensar que eso no te lo esperabas saber.
La chica de los lentes volverá a su apartamento, sonriente y extrañada también, retomará sus libros de química y en pocos minutos dejará de pensar en la cara tan extraña que pusiste.
Mientras tanto yo estaré sentado en mi colchón al ras del suelo, entre sábanas que algún día te dieron calor; pensado que tal vez una tarde me llegarás a buscar, y no me encontrarás. Estaré en esa esquina prestada de una sala o de un garaje, pensando que si llegas a tocar el timbre y te vas sin preguntar más, nunca sabrás que no conozco a la chica castaña y pequeña de los lentes raros, y que hace mucho tiempo me desalojaron de lo que un día fue nuestra casa por falta de pago.
Sunday, March 18, 2012
Pre-juicios
Confieso ante todos ustedes, señores y señoras, que he cometido muchos errores en mi vida. Pero también, rechazo categóricamente todas las acusaciones que se me hacen.
No es cierto, y nunca lo sido, que yo haya dejado de escribir(le). Puede ser -y ahí sí asumo las consecuencias- que en muchas ocasiones no me han salido bien las letras; no por torcidas, o deformes o feas, sino más bien por ser un aburrido o incoherente texto.
Pero también es cierto, y eso me lo deben reconocer, que le he escrito mucho. Tengo cajas de papeles húmedos, inservibles que lo comprueban. ¡Ah, pero si el error que me achacan es que nunca se los entregué, eso es ya otro asunto! y entonces podríamos empezar a discutir en serio.
Pero bien, señoras y señores, no se diga más. Presento hoy la prueba prueba que me exonera del cargo.
No es cierto, y nunca lo sido, que yo haya dejado de escribir(le). Puede ser -y ahí sí asumo las consecuencias- que en muchas ocasiones no me han salido bien las letras; no por torcidas, o deformes o feas, sino más bien por ser un aburrido o incoherente texto.
Pero también es cierto, y eso me lo deben reconocer, que le he escrito mucho. Tengo cajas de papeles húmedos, inservibles que lo comprueban. ¡Ah, pero si el error que me achacan es que nunca se los entregué, eso es ya otro asunto! y entonces podríamos empezar a discutir en serio.
Pero bien, señoras y señores, no se diga más. Presento hoy la prueba prueba que me exonera del cargo.
Monday, February 27, 2012
Wednesday, November 30, 2011
Crónica asesina I
Victor Emilio no ha querido comer hoy. Llegué a la casa y encontré todo tal cual lo había dejado. Su comida estaba en el mismo lugar, no quiso siquiera probarla. "Es un mal agradecido", pensé.
Anoche, se cumplían tres días de tener la alacena vacía, el refrigerador vacío, los basureros vacíos. No había ni un bocado, ni una sobra en toda la casa. Pensé que el pobre debía tener hambre, así que cuando llegué le traje un pedazo de pan. Yo también tenía hambre, pero se lo dejé a él.
Me lo agradeció, estoy seguro que lo agradeció. Dejó sólo migajas, y un desorden enorme en la cocina, tuve que volver a limpiar pero al menos comió. Hoy nuevamente no había nada de comer en la casa, así que le dejé un poco de mi comida, se lo serví, y como de costumbre se lo dejé en la cocina. Sin embargo, hoy Victor Emilio no a probado bocado, de hecho, ahora que lo pienso mejor, no lo he escuchado en todo el día. Ayer, antes de que comiera, tuvimos un altercado, le dije que saliera de mi cuarto, lo intenté sacar a patadas de aquí. Él naturalmente se resistió y luchó valientemente. Desde que vivo en este barrio, nunca he visto a otro plantarse así, de frente. No creo que nuestra pelea de anoche lo haya corrido de la casa. Eso lo dudo, sobretodo considerando que luego de esta él comió.
He de admitirlo, anoche, después de todo, le dejé comida porque pensé que podía morir de hambre el pobre, y aún no era hora del movimiento final. Además, quiero que muera de otra forma, y no por falta de comida. Pobrecillo, ¿dónde andará hoy? hoy bien hubiéramos podido compartir un rato, y luego... ¡zaz!. Pero ahora no sé si lo encontraré muerto sin poder despedirme a como tiene uno que despedirse de los compañeros.
Victor Emilio no ha querido comer hoy. Por una parte me alegro, pues quisiera verlo antes, pero a su vez me arrepiento de no haberme decidido ayer a terminar con este asunto.
Mañana será otro día...
Monday, November 14, 2011
El precio
-Que si te hubiera tenido frente a mí
cometo una locura...
Dijo mientras aspiraba lentamente el humo del cigarrillo, largo silencio y después... nada.
-¿A qué te refieres? -preguntó ella
-A que hubiera vendido mis intestinos por besarte. Quizá, me hubiera humillado y pedido perdón por todos los pecados que no he cometido. No sé, hubiera vendido mi alma esa noche si tan sólo hubieras llegado. Quiso el destino que conservara mi integridad y por eso no pudiste llegar, otra vez.
En el cielo, perturbando la tranquilidad de las nubes, cruza una paloma de norte a sur. Él sonrió.
-¿De qué te ríes?
-No me río. Sonrío. Y no te puedo decir con exactitud de qué, sólo me nació al pensarlo todo. Todo lo que pudo ser si esa tarde hubieras aparecido. Me hubiera vuelto loco, hubiera saltado por los aires, hubiera hecho gárgaras con el agua de la fuente de San José, si me lo hubieras pedido. Dichosamente, no fué así... creo.
Ella dio media vuelta y caminó con paso ligero, a los pocos metros se volteó y con las lágrimas a punto de saltar de sus ojos le gritó:
-¡Eres un imbécil!
Él sintió que su corazón se secaba, se encogía. Tembló desde adentro, desde donde más duele. Quiso correr tras ella, pero no lo hizo. Quiso decirle cuánto la amaba, nuevamente saltaría por los aires si ella se lo pidiera pero ya era tarde. Ella había empezado a correr y ya no se veía entre la gente que pasaba por la Plaza de la Cultura, ella se había ido, él la había alejado con un golpe certero. Así nunca más le dolería, o al menos nunca más estaría cerca para que no le quemara su presencia, para que no le doliera su delicioso aroma a flores frescas, para que la tentación de sus caderas nunca más volvieran a quemar sus manos...
-Puede ser que lo sea, puede ser...
Sunday, November 06, 2011
Distracciones
"Como quien nada espera,
como quien no quiere pensar;
se sienta solo en el parque,
se sienta a fumar..."
Repitió tantas veces este verso que finalmente logró olvidar que hablaba de sí mismo, y fue feliz por un rato al menos.
Saturday, August 27, 2011
Infinitos
"En efecto, chico -me dijo haciendo una pausa para chupar su cigarro con fuerza, expulsando luego una larga columna de humo blanco que se hizo nubecilla sobre nuestras cabezas, que apenas se movió perezosamente al abrir la puerta-; sólo somos un instante congelado entre dos infinitos."
Al despertar, sólo pude recordar la tercera parte del sueño, y la mitad de ésta aún no la comprendo.
C. Del Valle
Wednesday, July 27, 2011
Mentiras 2
Una noche se me ocurrió contarle una linda mentira, una mentira maestra.
Ahora todos los días quiere que las historias terminen en rosas.
CV
Ahora todos los días quiere que las historias terminen en rosas.
CV
Subscribe to:
Posts (Atom)